78.- Castaños al borde del camino.

El polvo del camino llenó mis zapatos, castaños al borde de una pista (2)
el tiempo había pasado por mi frente, 
las arrugas eran el reflejo de mi alma, 
mi cuerpo fue vencido por los problemas del ayer, 
la cara se me descomponía por momentos, 
la mirada era la de un adiós cercano, 
tropezaba con piedras de ineptitud y desamor,
la ilusión quedó anclada en el mar de los mil amores, 
las piernas devoraban caminos sin horizonte, 
la boca engullía el aire gélido del amanecer,
la noche oscurecía mis anhelos más íntimos;
era una marioneta separada del mundo terrenal, 
flotaba por espacios de desolación y llanto,
esperando un final cada vez más cercano.
Misael Pulido Acosta. “Hacia ningún lugar” en la obra
En cuerpo y alma. Ed. Alternativa, 2005
 
Óleo a espátula/Lienzo. 
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