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presentación antonio capote

 

MARTES, 19 DE MARZO DE 2013. Elogio al paisaje de La Palma. Exposición de Arsenio Morales en el Casino Real de Los Llanos de Aridane, La Palma.

… la belleza está en la naturaleza y se encuentra en la realidad y en las formas más diversas… escribía Courbet

Cuando el hombre occidental vuelve a la Naturaleza se evade de su realidad material e imagina aquellos paisajes visitados por Ulises en su Odisea, contempla árboles tan hermosos como los pinos del Olimpo el paisaje. El sueño romántico. Ese sueño perfecto que Arsenio Morales ha encontrado en su isla junto a su esposa Made, en ese entorno hechicero que posee la isla de La Palma y que él ama, quizás porque sabe que el camino hacia la verdad está en ella. Por eso la materializa a través de su mirada pictórica cuando recrea caseríos o marinas, cuando con sus pinceles crea detalles, lo colma de matices, de sentimientos y de vivencias en su expresión artística, en su pintura.

Y nos presenta una exposición madura en sus planteamientos eligiendo con gran paciencia el lugar, el momento, el día adecuado, el equilibrio de la madre Tierra para lograr que el paisaje conviva con sus trazos sueltos, llenos de vitalidad y realizados con un tratamiento tan esquemático que algunas veces raya la abstracción.

Y nos deleita con sus formas y sus texturas con vistas otoñales, con los colores del castaño, el árbol sagrado celta. Nos seduce con sus óleos trabajados por medio de rápidos empastes a base de espátulas y coloridos luminosos, con la pintura de sus montañas y laderas donde la luz se filtra a través de la vegetación, porque él sabe descubrirnos las palpitaciones de las florecillas tan bien reflejadas que parece que conservan su virginidad.

La obra de Arsenio se caracteriza por su atmósfera íntima, por el realismo con que atrapa los panoramas, con las que capta la energía que se canaliza a través de los verdes
y cobrizos, que aparentemente sencillos emanan una sensación de paz. Se caracteriza por la soledad que parece brotar de su interior cuando le da vida a caseríos sobre los que se cierne un aura de serenidad. El sueño de las casas en medio de la Naturaleza entre el vaho de los celajes.

Lienzos donde podemos contemplar la iglesia silenciosa de San Mauro en Puntagorda o el paisaje de Juan Adalid de Garafía, con un árbol proclamándose único en un retiro tan profundo, que es igual que si viera su propia soledad que gira y gira dentro de su corazón, como decía Juan Ramón Jiménez en Platero y yo.

Su estilo de pintura es una paleta de colores discretos y una sutil elección de los temas en los que nos hace participar como algo más que meros espectadores. Un paisaje captado con gran sensibilidad, casi en movimiento, tanto que mirando su obra podemos caminar por los frondosos senderos entre la orgia de tonos rosas de los almendros en flor o entre el murmullo de la hojarasca y los piñones que caen de los castañeros y los pinos. O en las laderas de Fuencaliente salpicadas del musgo que prolifera a sus anchas y entre las encendidas próteas abandonadas entre un sinfín de colores de hojas nuevas y viejas, entre el reflejo de los árboles.

Otras veces nuestro pintor nos lleva a la playa de la Salemera en Mazo para que escuchemos el sonido del mar efervescente, de las olas centelleantes que rompen sobre el acantilado, con un mar que acude a la orilla igual que una bambalina azul como diría la escritora palmera Ana Samblás.

La pintura de Arsenio forma parte de su vida interior, de su visión del mundo, de la búsqueda de la armonía y de la magia subjetiva. Porque él se distancia de lo cotidiano, para explicar su relación con la Naturaleza, su experiencia. Y nos ofrece collages realizados con papeles de colores, una obra moderna, simbólica sobre la isla, la tierra, el mar, una obra que acompaña a sus magníficos lienzos que nos envuelve y nos hace sentir emociones, lo mistérico, la sensualidad, la eternidad de las cosas. El sueño romántico.

Rosario Valcarcel. Escritora. 

 

17 de Marzo de 2016. Real Sociedad Aridane. Los Llanos de Aridane.

Vuelta al paisaje, Arsenio Morales.

 

La Palma no es soledad.

Es la cabeza de puente

que sobre los océanos

tendieron los continentes.                    (Pedro García Cabrera)

 Entre el paisaje de La Palma y Arsenio Morales se produce un encuentro, una mezcla  entre elementos naturales e imaginación pictórica, que le permite expresar un mundo ideali­za­do, composiciones repletas de color, retales panorámicos en donde sus temas son un mero pretexto para desarrollar el paisaje de la isla, que se convierte en el protagonista principal de sus composiciones. 

 Arsenio y su mujer, Made, nos cuentan que se adentran con su cámara fotográfica en lo recóndito de la isla, en los lugares cercanos y en los no accesibles, y que él con paciencia elige el lugar, el momento adecuado, el día para captar trazos de un instante. E igual que los poetas, despoja al paisaje de todo lo que no responde a su observación, e imagina desde la realidad, lo que el paisaje le provoca y capta los fragmentos, la esencia. Capta solo lo que pertenece a Arsenio Morales.

Y nos muestra en esta nueva ocasión, en el Real Sociedad Aridane, una veintena de obras al óleo con espátula sobre lienzo, y lo hace casi en su totalidad con una paleta en tonos fríos, azules y verdes que divergen con los intensos amarillos rojos y ocres, o naranjas de los castaños en otoño, consiguiendo transmitir con fuerza lo esencial, lo real, el entorno que lo rodea, los sentimientos y las emociones, el silencio y el misterio, la fugacidad, la idea del color.

Recreando el carácter fantástico de la isla, mezclando lo existente con lo imaginado, en cortos y en grandes formatos, como el ímpetu expresivo de castaños, o un grupo de casitas. O el imponente macizo del Bejenado, bajo la influencia del mar de nubes que se hunden en el vientre de la lejanía y la masa forestal del pinar y senderos de flores y almendros. Y el mágico grupo de ramajes, que parecen que meditan inclinados ante el indescriptible paisaje, situados en primer término del bosque de Los Tilos.

Pero como dice Tomás Morales el mar es también elemento fundamental del paisaje por lo que el pintor recrea también la bahía y el  horizonte y la costa escarpada y el acantilado, el océano que se aventura, que bate con furia, forma espumarajos al golpear y golpear el muro. La deliciosa gama de blancos y azules, que infunden un atractivo especial a sus obras.

La obra de Arsenio Morales, desde su época de formación hasta sus últimas exposiciones que la pueden también contemplar en su blog: arseniomorales.wordpress.com, las exposiciones colectivas realizadas en estos años en la isla de La Palma. Así como su participación en la muestra internacional “Las dos Fridas, 1939. 75 aniversario Las Palmas de Gran Canaria”, comisariado por Diego Casimiro. Un blog interesante donde intercala pintura con poemas de escritores, la mayoría de Canarias y de forma especial de nuestra isla de La Palma.

Arsenio cultiva el óleo y colabora con dibujos para ilustraciones de libros. Y en la pasada exposición, hace ya tres años, también nos dio a conocer una faceta lúdica que maneja con soltura, una apertura hacia los nuevos caminos de la imagen: el collage. Un trabajo realizado con cartulinas donde exalta los contrastes cromáticos. Una práctica que para el pintor supone cerrar los ojos a lo previsible, porque él igual que un niño, rescata escenas, libera la sorpresa del hechizo en un expresionismo abstracto.   

En definitiva, la pintura de Arsenio Morales forma parte de su vida, de la inmensa sinfonía del mundo que abarca la ternura de un paisaje que se hunde en sombras y en plenitudes de luz. De un paisaje que es parte de nuestra personalidad.

Rosario Valcárcel

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